La historia de cooknest: De ingeniero aeroespacial a emprendedor, con Carles Encinas
Bienvenidos a un nuevo episodio de Hybrid Leaders, el podcast de marketing con IA de kauai. Hoy me acompaña Carles Encinas, fundador de Cooknest, una app creada para organizar y compartir recetas de forma muy sencilla y disfrutar aún más de cocinar. Tras dejar una carrera en software aeroespacial, decidió emprender desde cero.
Hoy hablaremos de emprendimiento, visión personal e inteligencia artificial y de cómo construir un producto en un momento lleno de incertidumbre, pero también lleno de oportunidades. Bienvenido, Carles..
Sí, hola, gracias por invitarme.
Del sector aeroespacial al emprendimiento
No, gracias a ti por venir. Carles, antes de hablar de cooknest, quiero empezar un poco por tu historia. ¿Qué se le pasa a alguien por la cabeza para pasar del sector aeroespacial a crear una app de cocina con tan solo 22 años?
Pues sí, puede sonar a un salto enorme, pero al final veréis que tiene bastante sentido.
Yo, desde bien pequeño, soy lo que en inglés se llama un maker, una persona a la que le gusta crear cosas. Yo me acuerdo de pequeño, de estar en primaria y traer a clase algún invento que había hecho. Aquí sí que mi padre me ha ayudado mucho, porque él es ingeniero de telecomunicaciones.
Y, bueno, yo me he criado creando cosas. Me gusta mucho y he ido tocando todas las partes: electrónica, robótica, mecánica, diseño industrial, prácticamente todo. Entonces tuve un hobby muy importante que me ha marcado mucho: los drones de carreras.
¡Ostras, qué chulo!
Es un hobby supercompleto, porque al final tienes que diseñar los drones, aprendes electrónica, algo de programación y tienes la parte chula de volarlos.
Bueno, un hobby espectacular y al final me llevó a hacer la carrera de Aeroespaciales. Pero yo tampoco me considero un fanático del espacio, sino que soy fanático de la tecnología en general.
Terminé haciendo Aeroespaciales más por los drones y por descarte que porque fuera una pasión.
Lo que sí me pasó es que durante la carrera veía que había tocado todas estas partes, como decía, electrónica y demás, pero me faltaba una muy importante: la programación.
Yo había hecho programación, pero más orientada a robótica. Sin embargo, lo que son las interfaces gráficas, cómo interactuamos con el usuario y cómo el usuario se comunica con el software no lo había tocado de ninguna forma. Esperaba hacerlo en la carrera, pero ya a mediados vi que no lo íbamos a dar.
Entonces me focalicé. Dije: «Quiero aprender esto», y me puse a formarme durante la carrera.
Y a practicar, ¿no? Entiendo.
Sí, viene un poco de eso. Fue más como hobby, pero yo decía: «Quiero aprender esto».
Cómo era tu vida antes de Cooknest
Mientras estabas en la carrera o trabajando ya después en esto, ¿Qué sentías que te faltaba en ese momento?
Sí. De hecho, desde un poco antes de empezar la carrera ya estaba trabajando. No a jornada completa, era un trabajo más informal. Estaba en una empresa en la que hacíamos juguetes para niños.
¿Cómo es eso?
Estaba muy bien porque, como te digo, tocaba toda la parte de creación. Estábamos creando mucho. Tocaba electrónica, algo de programación… Hacía cosas. Y lo que me faltaba era lo que te he dicho: hacerme mejor programando.
Durante la carrera era difícil, porque estudiaba y trabajaba.
Y una carrera nada fácil.
Entonces, por mi cuenta, quizá en verano o cuando tenía tiempo libre, me puse a hacer un curso. Quizá una persona normal lo habría terminado en seis meses y yo estuve tres o cuatro años, porque no podía dedicarle tanto tiempo.
Cuando ya estaba en cuarto de carrera, dejé el trabajo en el que estaba. Entonces me quedó un tiempo en el que pude dedicarme más al curso, porque solo tenía que estudiar.
Pero, te han enseñado toda la teoría básica para poder empezar algo, pero al final la forma de aprender es empezar algo.
Sí, practicarlo totalmente.
Y aquí es donde podríamos decir que empezó el proyecto.
Al final era un proyecto para poder seguir desarrollándome, probar cosas y practicar.
Practicar y seguir aprendiendo lo que había ido viendo en el curso.
El nacimiento del emprendedor
Y dices: «Ostras, ¿qué puedo hacer?», porque hay muchas cosas que hacer. Mi idea fue que, como estaba en un momento en el que tenía más tiempo y me gustaba cocinar, pensé: «Qué rabia, lo bien que cocina mi abuela y que algún día se va a ir».Esas recetas, ¿dónde quedan?
No tanto por las recetas, sino por poder volverlo a comer. Entonces dije: «Vamos a hacer una plataforma donde podamos guardar las recetas de mi abuela y compartirlas con la familia».
O sea, que realmente unes un tema más personal, relacionado con tu abuela y sus recetas, con tu pasión o tu nuevo interés por el desarrollo de aplicaciones.
Sí, sí, sí.
Al final es algo muy emocional, pero viene de decir: «Tengo que dedicar mi tiempo a algo», porque, para aprender, es lo que se necesita hacer. Ya que estamos, vamos a intentar hacer algo bonito.
Y de aquí sale Cooknest.
El entorno del emprendedor
Y ahí, perdona que te interrumpa, ¿qué dice tu familia? De repente cambias y dices: «Ahora me voy a dedicar a esto». Tenías todo muy bien planteado, tu carrera enfocada, y dices: «No, voy a hacer una aplicación de recetas». ¿Qué te dice tu entorno?
Eso no fue tan directo. Yo empecé a hacer esta plataforma. Al principio era una web y no se llamaba Cooknest y estaba más enfocada a compartir las recetas con tu familia.
Era un proyecto para aprender y ahí se quedó. Terminé la carrera y empecé a trabajar en mi primer trabajo serio, porque ya era a jornada completa, tenía otras distracciones y seguía el camino normal.
¿En qué trabajabas?
Entré a trabajar en una empresa de Barcelona bastante interesante. Yo ya estaba enfocado en hacer software, porque era lo que me faltaba. Encontré una empresa que hacía software, pero dentro del ámbito espacial.
En concreto, estaba en un proyecto en el que hacíamos el software de una estación espacial que la NASA quería instalar en la Luna. Como proyecto, dices: «Ostras, qué chulo». Lo explicas en una cena y todo el mundo flipa.
Pero, desde que empecé, ya desde bien pronto notaba que me faltaba algo. Como decía antes, soy maker y me gusta hacer cosas, pero aquí no…
No tenías la sensación de tener el control de la creación.
No. Al final era picar código, pero yo no veía el resultado de ese código. Era un código que serviría para algo, pero, con suerte, dentro de muchos años alguien vería el resultado.
Me faltaba ver lo que creas. Yo venía de otro trabajo que era muy manual y lo hacías con tus propias manos. El software no es así, pero con las interfaces gráficas, como mínimo, ves lo que haces.
Aquí no se veía nada.
No se veía el resultado.
Yo te diría que, desde el primer mes, además de otras cosas que no me terminaron de gustar, ya empecé a planteármelo. Supongo que a mucha gente, cuando termina la carrera y empieza a trabajar, le pasa. Surgen dudas existenciales sobre qué te gusta y qué no.
A mí me pasó y pensé: «¿Qué puedo hacer que realmente me llene?». No es fácil y todavía lo estoy descubriendo, pero la única idea que se me vino a la cabeza fue emprender.
Fue entonces cuando dije: «Vamos a apostar por este proyecto».
Para que os hagáis una idea, el proyecto inicial, el de las recetas familiares, fue bastante un fracaso. Aprendí mucho, pero al final ni mi familia lo utilizó demasiado.
Bueno, es lo normal. Muchos emprendedores, hasta dar con lo que les lleva al éxito, han probado antes varias vías.
Claro. Pero si yo quería llevarlo a algo más y ni mi familia, que era el público que más tendría que utilizarlo, lo hacía, significaba que algo fallaba.
Sí, totalmente.
Estuve unos meses reflexionando. Mientras hacía este proyecto había tenido mil ideas, pero me fallaba el hecho de que la gente no lo utilizara.
El enfoque.
En vez de seguir añadiendo funciones, le di un enfoque diferente y me centré en varias cosas. Esto me dio unos aprendizajes interesantes.
Cooknest como proyecto real
El primero es que la gente no tiene tiempo para estar escribiendo recetas. En general, no tiene tiempo para nada. No tiene tiempo para mantener ese cuaderno de recetas que tenían nuestras madres, que ahora está manchado y usado de todas las veces que lo han utilizado.
Y porque ahora hemos evolucionado. Todo es digital.
Sí, pero el primer punto es el tiempo.
Sí, es el tiempo. Puedes hacer una herramienta todo lo potente que quieras, pero si la gente necesita dedicarle un tiempo que no tiene, no la utilizará.
La segunda cuestión es que es muy importante que una herramienta sea intuitiva. Con la primera me había liado a hacer mil cosas. Al final la gente no lo entendía. Si cuesta entenderla, quizá sea mucho más potente, pero no se utiliza.
Con estas dos bases estuve unos meses.
La tercera cuestión, que es un poco el resultado de las otras dos, es que, si la primera era una web, por los comentarios de familiares y otras personas vi claro que tenía que hacer una aplicación. Pero yo no sabía hacer aplicaciones.
Siguiente reto.
Yo lo vi claro. Seguía trabajando y, desde el primer o segundo mes, me puse a estudiar cómo hacer aplicaciones para poder desarrollar esto.
¿En qué momento dices: «Dejo mi trabajo y me dedico completamente a mi emprendimiento»?
Eso vino más tarde. Lo primero fue pensar que necesitaba una salida para esto y aprender a crear aplicaciones.
Esto fue en verano. Para finales de verano llegó una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar. Mi carrera son cuatro años, pero después vienen dos de un máster habilitante, que es el que te permite firmar proyectos y que es casi medio obligatorio.
Ahí pensé que, con la educación universitaria, no aprendía tanto como cuando estaba solo, aprendiendo de forma autodidacta o porque algo me interesaba. No valoraba tanto la parte educativa, pero el título sí que era importante.
Llegué a una reflexión: si quería aprender a emprender, el momento adecuado era ahora, porque es cuando resulta más fácil. Estuve debatiendo si hacer el máster o no.
Hablándolo con mi familia me decían: «El máster son dos años, y dos años comparados con los cuarenta o cincuenta que te vas a pasar trabajando no son nada».
Pero mi reflexión fue que el tiempo en el que resulta fácil emprender no son esos cuarenta años. Quizá son los primeros cinco o diez. Entonces, dos años frente a cinco representan muchísimo, casi la mitad del tiempo.
Tomé mi primera decisión: de momento, no hacer el máster. Tampoco tenía claro en qué emprender. Tenía este proyecto medio empezado y otros que creía que podía hacer, pero fue mi primer paso.
Seguí trabajando, pero mi idea inicial era trabajar y hacer el máster. Al final, trabajé sin hacer el máster y ya hice mi primer compromiso para poder dedicarle tiempo al proyecto.
Llegó un momento en el que ya sabía hacer aplicaciones. Empecé a desarrollar la aplicación de Cooknest y, más o menos en diciembre, después de unos seis u ocho meses trabajando, lancé la aplicación al mercado.
Entonces lanzo la aplicación al mercado y…
Bueno, fue duro.
No creo que haya sido nada fácil. Por cómo lo cuentas, son muchas decisiones importantes en el camino.
Claro, y mucho tiempo, porque estaba trabajando ocho horas y tenía que hacer esto mientras tanto.
Finalmente publiqué la aplicación.
Sí.
La verdad es que tuvo un recibimiento buenísimo.
Ah, qué bien.
Desde el principio, y esto también me ayudó.
Y te animó. La probaste en el mercado y funcionó.
Claro. Empezaron a llegar usuarios y, uno o dos meses después de haberla lanzado, ya veía que, aunque obtener ingresos era más difícil, empezaba a facturar. Después lo reinvertía, pero ya veía que aquello podía ir a más.
Fue entonces cuando tomé la decisión de dejar el trabajo. Esta fue una de las decisiones más fáciles.
La más fácil.
¿Cuántos usuarios pensabas conseguir, por ejemplo, durante el primer mes y cuántos conseguiste?
Se cumplieron bastante las expectativas. La verdad es que soy una persona técnica, me gusta crear, y no me puse a hacer un plan de negocio ni todas estas cosas. No tengo escrito en ningún sitio cuántos usuarios íbamos a conseguir durante el primer mes.
Pero más o menos pensarías: «Quizá se apuntarán diez o veinte personas», y de repente fueron cien.
El tema es que hice la aplicación de pago desde el principio.
Eso es muy difícil, porque existe la barrera de pagar.
Empecé a tener usuarios, pero nadie pagaba. Estuve así como un mes.
Eso es lo normal.
Claro, yo llevaba tantos meses haciéndola que pensaba: «Esto, cuando lo lance, va a explotar». Pero tampoco fue así.
Llegó un momento en el que empezaron a pagar los primeros usuarios y, después, cada vez pagaba más gente.
Fue una sorpresa.
Cooknest y la Inteligencia Artificial
Háblanos exactamente de qué es Cooknest ahora, porque creo que no hemos explicado exactamente qué es o qué puedes hacer con la aplicación.
Cooknest es un organizador de recetas, pero organizadores de recetas hay miles en la App Store. Sin embargo, como os dije, a partir de esos aprendizajes lo he enfocado de una forma un poco diferente.
Lo principal y lo que nos diferencia de la competencia es que, gracias a la inteligencia artificial, hemos podido eliminar el paso de tener que escribir manualmente la receta.
Para que te hagas una idea de cómo funciona, tú ves una receta que te gusta. Puede estar en cualquier sitio: Instagram, YouTube, un blog de recetas o cualquier otra plataforma.
Sí.
También puede ser una foto que le hagas a un papel. Se lo mandas a la aplicación y no tienes que hacer nada más.
La aplicación, con inteligencia artificial, se encarga de mirar el vídeo, leer la receta o analizar el contenido y te la guarda en el formato que esperas de una receta: con los ingredientes bien escritos, los pasos y una fotografía.
El contenido queda estructurado, con sus fotos, como si fuera un recetario tradicional, pero obtenido de cualquier otra fuente que tú le hayas proporcionado.
Claro. Esto facilita mucho las cosas, porque…
Es una pasada.
Te permite construir tu recetario, algo que tiene mucho valor y que mucha gente quiere, pero sin tener que dedicarle todo el esfuerzo.
Claro.
Cooknest no se queda aquí. Como tienes esta forma tan fácil de añadir recetas, intenta ayudarte también con todo lo relacionado con la cocina.
También funciona con notas de voz. Es decir, yo puedo decirle por WhatsApp a mi abuela: «Dime la receta del bizcocho de limón», y ella me manda un audio. Ese audio se lo puedo pasar a Cooknest y me crea la receta.
Sí. Esto es importante tanto para la receta de una abuela como para recetas que tienes en la cabeza y quieres guardar. Incluso durante una cena puedes preguntar: «¿Cómo has hecho esto?» y grabar la explicación.
Una cosa que añadimos hace poco, porque nos la pidieron varios usuarios y me parece superbonita, es que en Cooknest las recetas ya no son solo imágenes y texto. También permitimos guardar el audio de la persona explicando la receta.
Qué bonito.
Imagínate poder escuchar dentro de veinte años las recetas de mi abuela con su propia voz.
Tiene un valor incalculable.
Me ha gustado totalmente.
¿Cuál es el público objetivo Cooknest?
Al principio pensaba que era bastante generalista, porque casi todo el mundo cocina y quiere guardar recetas.
Como era una aplicación móvil y digital para guardar recetas, pensaba que mi público estaría formado por personas de entre veinte y treinta años. Sin embargo, después de lanzarla he visto, quizá también porque hemos dedicado muchos esfuerzos a hacerla intuitiva, que la mayoría de nuestro público tiene entre cuarenta y cincuenta años.
El segundo grupo más numeroso es el de personas de sesenta años en adelante. Es gente mayor, pero hemos conseguido hacer una aplicación que saben utilizar.
Sí.
Quizá es la gente que puede dedicar más tiempo y que da más valor a crear sus recetarios.
Siempre creemos que este tipo de aplicaciones se dirigen a un público muy joven, pero es verdad que sorprende.
Con lo que estabas comentando antes sobre guardar los audios de las abuelas, al final Cooknest también es una experiencia emocional alrededor de la cocina.
Está la parte tecnológica que nos has explicado, pero ese valor emocional que vas a tener guardado me parece también un argumento de marketing muy potente para vender esa experiencia, ese recuerdo.
Sí. La verdad es que muchas veces venden más las funciones, pero, como Cooknest nació del deseo de compartir las recetas familiares, aunque se haya simplificado mucho, hemos querido mantener siempre esa esencia.
Todo lo que creemos que puede ayudar, como el tema de los audios, tiene mucha importancia. Al final, la cocina conecta a las personas.
Otros ejemplos son la posibilidad de compartir recetas, crear recetarios entre varias personas y todo lo que fomente la colaboración.
Otra de las últimas funciones, que también es muy chula, está pensada más por lo bonito y por ayudar que por conseguir dinero, porque no nos genera ingresos.
Una vez has invertido tiempo en guardar tus recetas y tienes tu recetario, puedes llevarlo al formato físico.
La aplicación te permite, en cinco minutos y configurando cuatro cosas, comprar un libro que te llega a casa con tus propias recetas.
Muy bien pensado.
Como regalo para familiares o amigos me parece superbonito.
Cuando lo hicimos, costó que la gente lo utilizara, porque primero tiene que construir su recetario y después crear el libro.
Esos son los usuarios que llevan más tiempo en la plataforma.
Pero la primera en utilizarlo fue mi abuela.
Ella tenía una libreta antigua con las recetas de su bisabuela.
¡Madre mía!
Eran recetas muy antiguas, escritas en un catalán antiguo.
Una reliquia.
Ella tiene cinco o seis hermanos, pero se había quedado con la libreta.
Pudo pasar las recetas a Cooknest, porque, como digo, es muy fácil. Creó este recetario y, el año en que cumplió ochenta años, se lo regaló a todos sus hermanos y hermanas.
Después, mucha más gente se animó y quiso uno. Acabamos haciendo quizá treinta libros para regalar.
Es muy bonito.
Estar ahí ayudando a que la gente pueda transmitir estas emociones es muy gratificante.
¿Cómo estás aplicando la tecnología o la inteligencia artificial al desarrollo de la aplicación?
A ver si nos puedes explicar de una manera sencilla cómo te está sirviendo la IA en Cooknest.
Es bastante revolucionario lo de la inteligencia artificial.
Cuando yo empecé, te ayudaba un poco, pero ahora te ayuda muchísimo.
¿Cuál es mi experiencia con la IA? Por un lado, permite simplificar muchas cosas. Cooknest está utilizando la inteligencia artificial para simplificar algo que llevamos haciendo muchísimo tiempo.
Esto abre una ventana de oportunidades enorme. Permite crear muchas herramientas que hasta ahora no se podían hacer, como en el caso de Cooknest.
Está muy bien porque permite emprender a gente nueva, como es mi caso.
Después está el otro factor: al menos programando, la inteligencia artificial es una máquina.
Una aplicación como Cooknest, que técnicamente tiene su complejidad, la he podido construir yo con ayuda de la inteligencia artificial. Eso es espectacular.
Esto permite que cualquier persona, sin necesitar ser técnica, aunque siempre viene bien tener algunos conocimientos, pueda llevar a cabo una idea si está dispuesta a emprender, aprender mucho y dedicarle horas.
Esto es lo que permite la inteligencia artificial.
¿Cómo la hemos vivido nosotros en Cooknest? Cada vez nos ha ayudado más a realizar la parte técnica.
Pero también provoca que, por decirlo de alguna manera, el nivel medio de un producto pase a ser prácticamente gratuito.
Cualquier persona que pague una suscripción de inteligencia artificial, que cuesta muy poco, puede ponerse a hacer una copia de Cooknest.
Eso es así.
Por eso ha adquirido mucho más valor la búsqueda de la excelencia. Para alcanzar esa excelencia, muchas veces la inteligencia artificial no es suficiente y tenemos que pensar nosotros.
¿Cómo has vivido todo este proceso de emprendimiento?
Muchos emprendedores sienten presión, incertidumbre y momentos en los que quieren dejarlo porque ya no pueden más con la lucha. Queríamos preguntarte cómo lo has vivido tú.
La verdad es que soy una persona muy tranquila y me lo he podido tomar a mi ritmo. Todas estas presiones tampoco las he notado demasiado.
He decidido emprender, pero también he decidido hacerlo disfrutando, y así es como lo estoy haciendo.
Es verdad que nunca he pensado en dejar Cooknest, pero ha habido momentos en los que mi cuerpo me ha pedido que parara.
No tanto por la presión, sino porque trabajar tantas horas se puede aguantar durante unos meses, pero llega un momento en el que el cuerpo te dice que tienes que parar.
El cuerpo o tus seres queridos, que tienen que convivir contigo.
Eso da para otro podcast.
Claro. Al final se trata de buscar un equilibrio: qué puedo aguantar yo, qué pueden o deben aguantar las personas de mi entorno y cómo ir gestionándolo.
Muchas gracias Carles, esperamos verte próximamente en otro capítulo de Hybrid Leader.

